El sopapo electoral de la realidad Por Jorge As铆s

Se vino el Peronazo que se merec铆an.

El sopapo electoral de la realidadPrevia
Desde el frasco

Se vino, nom谩s, el peronazo. Lo merec铆an.
驴Y qu茅 esperaban? Viv铆an, pontificaban, sobraban desde un frasco.
Convencidos de la superioridad moral sobre sus adversarios 鈥渜ue se hab铆an robado un PBI鈥.
Fortalecidos por la sabidur铆a imbatible de la 鈥渂ig data鈥. Por la eficiencia inapelable de las segmentaciones.
Se compraron los espejitos brillantes que vend铆an, hasta agotarlos.
Se dieron la suficiente manija como para creer que de verdad combat铆an a las mafias, que le ganaban el combate al narcotr谩fico.
Que por la admirable recepci贸n que tuvo Mauricio, El 脕ngel Exterminador, en el escenario mundial, se hab铆an integrado.
Nos ten铆an en cuenta, sonre铆a Merkel cuando se fotografiaba con el 脕ngel y Macron lo invitaba a comer.
Lo probaba el auxilio irresponsable del Fondo Monetario Internacional.
Fue m谩s a un gobierno (que dilapidaba los fondos) que a un pa铆s. Al que se ayudaba a enterrar.

Carolina Mantegari
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La realidad acaba de estamparles un sopapo electoral.
Los patri贸ticos muchachos nucleados en el Colectivo Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio, sostuvieron la pausa hist贸rica del Tercer Gobierno Radical, que a煤n preside Mauricio Macri, El 脕ngel Exterminador.
Ten铆an intenciones fundacionales de 鈥渄ejar al pasado atr谩s鈥.
Al contrario, con la insustancial y catastr贸fica vulgaridad del presente que propon铆an, lograron que aquel pasado se mitificara.
Que comparativamente fuera un pasado ideal, casi feliz.
Con dignidad moral y calor铆as, con mejor calidad de vida y con una incierta noci贸n de la equidad.
El sopapo electoral de la realidad

Con el derecho al esparcimiento y a los viajes, en el marco de una Revoluci贸n Imaginaria que a煤n asusta a los incautos que suponen controlar la ficci贸n de 鈥渓os mercados鈥.

Geopol铆tica del seguidismo

El sopapo electoral de la realidad es tambi茅n para los improvisados que presiden estados vecinos.
Como Chile, o el inagotable Brasil. Ambos manejados por estadistas a la bartola que cultivan la geopol铆tica del seguidismo a los Estados Unidos.
Momios brutales que desconocen hasta el arte de hacer un buen golpe de estado.
Bocetos de jerarcas que se inmiscuyeron, sin la diplomacia elemental, en los asuntos internos del pa铆s vecino. La Argentina que no terminan de entender.
Son estados que se merecen, en cierto modo, la exportaci贸n ideol贸gica del peronismo, considerado err贸neamente un mal.
Un fen贸meno pragm谩tico que es algo m谩s que un movimiento pol铆tico o una cultura. Para Argentina es un destino.
Legitimado por todos los antiperonistas categ贸ricos que se cargan de previsible rencor al leer esta teor铆a.
Ellos, los momios, son los que facilitan la re-significaci贸n, y la vigencia estrat茅gica, de esa cultura-destino.
Para completar el breviario del texto, el sopapo es tambi茅n para los incompetentes que deciden en los grandes medios de comunicaci贸n.
Los que se dedicaron pacientemente al horror del periodismo de combate. Militancia del peor estilo destructor.
El sopapo electoral de la realidad

Sin caer en el efectismo de la exageraci贸n, se los puede calificar como los 鈥6,7,8 del macrismo鈥.
Prestigiosos columnistas banalizaron sus admirables trayectorias en la destrucci贸n del peronismo que hoy les vuelve a ganar.
Se les brinda la pen煤ltima lecci贸n. Por haber orientado tan mal a la sociedad que imperdonablemente subestimaron.
Y por suplir, con sus textos, las argumentaciones que no sab铆an recitar los pol铆ticos cargados de slogans que apoyaban.
Ten铆a raz贸n el poderoso ejecutivo de medios cuando le dijo a una figura principal del TGR:
鈥淎 ver si se ponen las pilas, si se les ocurre alguna idea porque la campa帽a, hasta aqu铆, la hacemos nosotros鈥.

La ejemplaridad del frasco

鈥淪i perdemos por m谩s de 5 puntos -dijo la Garganta- a Marcos Pe帽a tendremos que fusilarlo鈥.
Cuando Marcos Pe帽a, El Pibe de Oro, concedi贸, y acept贸 que deb铆a abandonarse el aislamiento de la ejemplaridad, ya era tarde.
Hab铆a fulminado, in煤tilmente, a Emilio Monz贸, El Dise帽ador, que ten铆a en el horizonte la nimiedad de una embajada.
Y hasta lo hab铆an vaciado de contenido a Rogelio Frigerio, El Tapir, que calculaba las horas para aliviarse en un carguito de Washington.
Pero Mauricio se hund铆a en la ci茅naga de las encuestas.
Desde el malditismo del 鈥渃铆rculo rojo鈥 reclamaban, a los gritos, que lo instalaran en cuarteles de invierno. Que lo suplieran, en la candidatura, por la se帽ora Mar铆a Eugenia, Sor Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
El sopapo electoral de la realidad

Si continuaban con la ejemplaridad del frasco pod铆an sepultarse solos.
Deb铆an entonces ser escuchados aquellos que se evitaba. Por ser 芦portadores de malas ondas禄.
A los que Mauricio, de entrada, les dec铆a: 鈥淪i ven铆s a criticarme a Marcos por favor callate, no digas nada鈥.
Los portadores de malas ondas prefirieron, entonces, convencerlo a Marcos, que en la marea baja se atrev铆a a escuchar.
鈥淣o podemos pelearnos al mismo tiempo con el peronismo, con los sindicatos, con los empresarios, con la Iglesia鈥.
A煤n era probable que los tres (Mauricio, Sor Vidal y Horacio, El Geniol) reeligieran. Pero deb铆an reaccionar, negociar con los factores de poder y convertirlos en aliados.
鈥淣o podemos valer s贸lo porque la alternativa es peor, as铆 no vamos a ganarle a nadie鈥.
Pero ya era tarde. Respiraron un poco con la llegada de Pichetto, El Lepenito, que les trajo versos, y peronistas audaces de la tercera edad.
Pero el boleto estaba picado. Se les ven铆a la noche y no se daban cuenta. Aguardaban la infalibilidad de Marcos y de Jaime Dur谩n Barba, El Equeco.
Cambiar, tal vez, era m谩s riesgoso que continuar en la ejemplaridad del frasco.
Con actos emotivos entre funcionarios, con un Mauricio entonado que los arengaba.
Entre ellos se daban 谩nimo. Como los trotskistas de Posadas. Eran 200 pero bien sectarios, se supon铆an en las puertas de la revoluci贸n proletaria.
Permanece firme, hasta hoy, en el 脕ngel, el m茅rito de ser el 煤nico presidente no peronista que termina en democracia su mandato.
Es el 煤nico m茅rito, en realidad. Hay que ayudarlo, desde hoy, para alcanzar la epopeya de concretarlo.

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