Fake news: el juicio de 颅CFK se suspende y cae 颅la candidatura del presidente Macri

Acusaban a la Corte Suprema de haber “votado” por Cristina Fern谩dnez Kirchner, pero el proceso contra la ex mandataria sigue su curso. Mientras tanto, en Cambiemos los radicales quieren forzar un cambio para diluir el manejo hegem贸nico del titular del Ejecutivo. Sin embargo, a lo sumo s贸lo conseguir谩n hacerlo ir a las PASO.

La presentaci贸n del libro Sinceramente, de la se帽ora de Kirchner, puso en escena un espect谩culo excitante para los dos extremos sociol贸gicos de la grieta, los conformados por los seguidores m谩s fervorosos de la ex presidente y por sus cuestionadores m谩s ac茅rrimos.颅

Unos y otros sobredimensionaron el acto que acompa帽贸 a la primeriza autora en Palermo, en la exclusiva ceremonia realizada en el predio de la Sociedad Rural. Si bien la lluvia represent贸 una molestia, la verdad es que la concurrencia (tanto la que estuvo en el recinto como la que sigui贸 los acontecimientos desde la calle) no super贸 ni de lejos otros actos realizados en honor a la se帽ora de Kirchner.

Los 350.000 ejemplares vendidos en muy pocos d铆as hablan del inter茅s que la expresidente suscita no s贸lo entre sus partidarios, sino tambi茅n en una vasta legi贸n de adversarios obstinados que compraron esas 600 p谩ginas para confirmar sus sentimientos negativos.颅

Result贸 interesante observar la decepci贸n de algunos observadores ante la contenci贸n del acto que protagoniz贸 la se帽ora de Kirchner (los repudiables inconvenientes generados a una periodista del canal de noticias TN ocurrieron en otros 谩mbitos de la Feria). La se帽ora habl贸 con moderaci贸n (que algunos quisieron definir como “`un mero maquillaje”), dio un discurso corto, de apenas media hora, no mencion贸 su candidatura ni se refiri贸 al Presidente Macri.

Los que esperaban en el fondo de su coraz贸n que la se帽ora dijera algo extremo que diera pistas sobre sus planes siniestros, al no encontrarlo, se refugiaron en declaraciones de seguidores de ella como el ex supremo Eugenio Zaffaroni (reiter贸 que quiere una nueva Constituci贸n), del detenido Luis D’El铆a (que imagin贸 desde la c谩rcel que el ataque matutino en el Congreso era una operaci贸n oficialista para quitarle rating a la presentaci贸n del libro de Cristina) o en una ocurrencia de los 煤ltimos d铆as del escritor chaque帽o Oscar Giardinelli, que sugiri贸 eliminar el Poder Judicial (curiosamente el mi茅rcoles 15 a la noche, un cacerolazo alentado desde el otro borde de la grieta insinuar铆a la misma medicina para la mayor铆a autom谩tica de la Corte Suprema).

Suponer que la se帽ora no es capaz de aprender de la experiencia ni de sacar conclusiones de sus fallos es (as铆 sea acertado) un prejuicio. No hay a priori motivos para suponer que otros pueden cambiar pero no ella.

Prejuicio o no, esa parece ser la opini贸n de un sector ciertamente amplio, aunque no mayoritario, de la sociedad: de all铆 el techo que las encuestas revelan y que constituir铆a un obst谩culo muy dif铆cil de franquear -por cierto, no el 煤nico- en caso de que ella decida ser candidata presidencial.

En el otro plato de esa balanza hay que ubicar el notable entusiasmo que muestran sus seguidores y la capacidad pol铆tica que le ha permitido a ella, con pocas palabras y poco gasto (m谩s bien con r茅dito: las ventas de su libro le acreditan 21 millones de pesos) ubicarse en el centro del escenario.颅

VOTO LA CORTE颅

A partir de la pr贸xima semana el escenario ser谩 diferente, ya que empiezan las audiencias del primero de los juicios orales a que ser谩 sometida. 颅

Por un momento tanto sus partidarios como sus adversarios supusieron que el juicio se hab铆a suspendido como m铆nimo hasta despu茅s del comicio. Ello ocurri贸 porque una interpretaci贸n pret a porter dio por sentado que la mayor铆a de la Corte Suprema (4 a 1: 煤nica excepci贸n, su devaluado presidente, Carlos Rosenkrantz), hab铆a decidido hacer un favor a la se帽ora de Kirchner al pedir el expediente al Tribunal Oral encargado del proceso que tambi茅n involucra a Julio De Vido y a otros ex funcionarios relacionados con la obra p煤blica.

“La Corte Suprema ya vot贸 por Cristina Kirchner”, resumi贸 un distinguido analista. La misma certeza impuls贸 el cacerolazo del mi茅rcoles por la noche y, del otro costado, las frases felices de asesores cercanos de la ex presidente, como Alberto Fern谩ndez.颅

Pero la certeza era, si se quiere, un ejemplo de fake news. La Corte aclar贸 el jueves que la solicitud del expediente no implicaba en modo alguno la postergaci贸n del juicio.

En la historia del periodismo hay curiosas formas de rectificar un error. Una fue esta: un medio hab铆a informado equivocadamente que una persona hab铆a fallecido. El hombre se quej贸 y les demostr贸 que estaba vivito y coleando. Para resarcirlo sin admitir el fallo le ofrecieron anunciar su nacimiento al d铆a siguiente.

MAURICIO PRECANDIDATO颅

La discusi贸n sobre la candidatura presidencial de Mauricio Macri no ha cesado en el seno de la coalici贸n oficialista. Esta semana la revitaliz贸 el presidente de la Uni贸n C铆vica Radical, el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, ante una jerarquizada audiencia en la AmCham, la C谩mara de Comercio estadounidense en la Argentina.颅

Los radicales est谩n empe帽ados en forzar cambios en Cambiemos, diluyendo el manejo hegem贸nico que ejerce all铆 el partido del Presidente tanto en el dise帽o de las pol铆ticas y las t谩cticas electorales como en el reparto de posiciones.

La abrumadora derrota sufrida por el oficialismo en C贸rdoba no contribuye a mejorar el car谩cter de los socios de la coalici贸n. En la Casa Rosada culpan al “cl谩sico internismo” de la UCR por la divisi贸n que sufri贸 Cambiemos.

Por cierto, sin divisi贸n el triunfo de Juan Schiaretti igual se hubiera consumado y la diferencia entre 茅l y la suma de los dos candidatos en que se bifurc贸 la coalici贸n habr铆a sido de todos modos rotunda: 25 puntos porcentuales. El peronismo se habr铆a adjudicado asimismo la capital provincial contra los dos gajos de Cambiemos juntos. Los motivos de la derrota del oficialismo en C贸rdoba hay que buscarlos en otro lado. 颅

Tampoco da en la clave -aunque contenga elementos ciertos- el relato radical que responsabiliza a los estrategas del Pro por haber manejado “de lejos y con intransigencia” la discusi贸n interna provinciana entre Mario Negri y Ram贸n Mestre, por no haber tenido mu帽eca para orientar una negociaci贸n positiva y por haber “dejado solos” a los candidatos. 颅

Puede haber habido poca flexibilidad en el equipo que conduce Marcos Pe帽a para tratar con Mestre. Pero no se puede negar que Negri fue respaldado desde Balcarce 50 y desde el Pro central, que contribuy贸 a la campa帽a con las presencias de Mar铆a Eugenia Vidal y Horacio Rodr铆guez Larreta. Hoy Pe帽a se enorgullece de que el candidato que apoy贸 sac贸 un 5% m谩s que Mestre y tuvo las dos terceras partes del 30% que acumularon ambos postulantes radicales.颅

La doctora Elisa Carri贸 fue, hay que admitirlo, la que m谩s cuerpo puso en defensa de Negri. Habr谩 que si lo hizo con eficacia: sus garrotazos de ciego, enojos y frases agresivas pueden enfervorizar a esp铆ritus previamente convencidos pero chocan contra la sensibilidad de un electorado sensato y equilibrado como el cordob茅s. Tras la derrota, la diputada no desagot贸 su ira (y su decepci贸n sin br煤jula: olvidando su condici贸n de oficialista sostiene que a los argentinos les gusta “votar ladrones”) y ya de vuelta en el Congreso injuri贸 en p煤blico al presidente del bloque de diputados del Pro, Nicol谩s Massot.颅

La intensidad que se desarrolla en las disputas internas de Cambiemos retroalimenta, si se quiere, la ca铆da del oficialismo en las encuestas, que es uno de los argumentos que suelen instrumentarse para cuestionar la candidatura presidencial de Macri.

Pese a esas presiones, la candidatura del Presidente no se caer谩. A lo sumo, como acept贸 el ministro de Interior, Macri podr铆a someterse a una competencia en las PASO de agosto. No hay a la vista nadie que le pueda hacer sombra. Los radicales piensan en Mart铆n Lousteau (y Lousteau con frecuencia tambi茅n lo hace), m谩s que nada para instalar la idea de que Cambiemos incluye sectores que no piensan como la conducci贸n del Pro y para -apoyados en la representaci贸n territorial que tienen y en los votos que eventualmente obtenga su candidato en la interna- reclamar con m谩s vigor su participaci贸n como socios de la coalici贸n.颅

La convenci贸n radical que se desarrollar谩 en Parque Norte la 煤ltima semana de mayo tiene inquieto al oficialismo por el temor de que concluya en una ruptura. No ocurrir谩, aunque las discusiones tendr谩n una temperatura elevada ya que hay sectores muy cr铆ticos.颅

La resultante puede ser un pliego de condiciones a presentar al gobierno (PASO presidencial, conducci贸n colectiva de Cambiemos, acuerdos sobre pol铆ticas de gobierno, ciertas posiciones en las listas y los ministerios) y, eventualmente, conceder la libertad de acci贸n a aquellos radicales que quieran probar otras alianzas (es decir, no considerar esas pruebas como indisciplinas partidarias punibles).颅

Si el oficialismo procura manejar con cautela sus equilibrios internos, el peronismo dirime sus problemas con menos discreci贸n. El discurso con el que Juan Schiaretti agradeci贸 el apoyo al pueblo cordob茅s ofreci贸 un mensaje claro. El gobernador reelecto se defini贸 como dem贸crata y federal y reivindic贸 un peronismo de sesgo republicano. Defendi贸 la libertad de prensa sin cortapisas, subray贸 la necesidad de pol铆ticas de equilibrio fiscal, respald贸 la necesidad de alentar a la empresa privada y simult谩neamente insisti贸 en la necesidad de “un estado fuerte”, destac贸 que “C贸rdoba nunca defaulte贸 su deuda” y se opuso en茅rgicamente a la pol铆tica de “la grieta”, aunque -dijo- “haya algunos que con ella quieran ganar elecciones”. 颅

Esas palabras marcan un rumbo por el camino del medio (centro nacional lo llama Miguel Pichetto) a distancia clara tanto del oficialismo como de la l铆nea que orienta la se帽ora de Kirchner. Marca coincidencias con algunos rumbos pretendidos por el gobierno de Mauricio Macri (claridad y cumplimiento de las reglas de juego con inversores y acreedores; equilibrio fiscal) y admiti贸 algunos que reivindica el kirchnerismo, pero en una combinaci贸n diversa, moderada, no extrema.颅

Como se supon铆a, Schiaretti se instala tras su triunfo como el principal orientador del peronismo federal. Pero no en vano esa corriente es “el peronismo de los gobernadores”: Schiaretti no ha querido actuar como jefe de ese sector (“como macho alfa”, brome贸 茅l) ni adelantar un procedimiento para resolver la definici贸n de las candidaturas propias. No considera que ese paso -que, en cualquier caso, considera un tema de urgencia- pueda darse sin recabar la opini贸n de otros gobernadores.

Por ejemplo, Juan Manzur (que va por la reelecci贸n en Tucum谩n el 9 de junio), el sanjuanino Sergio U帽ac, el entrerriano Gustavo Bordet. Fueron los gobernadores justicialistas los que se inclinaron oportunamente por el m茅todo de la interna (las PASO) para definir la candidatura presidencial.

Roberto Lavagna sostiene que una interna peronista no es la forma de ofrecer un candidato para un frente m谩s amplio en el que en principio intervendr铆an otros sectores pol铆ticos. Schiaretti no quiere dar una respuesta definitiva sin analizar el asunto con quienes asumieron aquella decisi贸n junto a 茅l. Lavagna (y, como 茅l, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey) deben esperar ese concilio de gobernadores.颅

En verdad, los gobernadores peronistas saben que compartir谩n el poder pol铆tico que viene, sea quien sea el presidente. Pero, as铆 como los radicales le reclaman hoy a Mauricio Macri ser consultados activamente y participar en la definici贸n de las pol铆ticas, los gobernadores reclamar谩n lo propio al mandatario que decidan las urnas de octubre y noviembre. Preferir铆an hacerlo con un candidato propio. Preferir铆an no tener que hacerlo con la se帽ora de Kirchner.颅

Por Jorge Raventos

Top