La primera elección sin Das Neves y el fracaso de la clase política Por Jerónimo García

Chubut va a enfrentar por primera vez una elección como nunca se había dado desde hace 25 años. La ausencia física del tres veces gobernador Mario Das Neves marca un gran vacío político y una diferencia sustancial en el escenario electoral, ya que su liderazgo quedó en la historia, sin sucesión alguna tras su desaparición. De alguna manera él fue un gran ordenador, tanto hacia dentro de su fuerza política como hacia afuera.

No debemos olvidar su influencia en el Justicialismo y el momento en que formó su propio partido arrastrando a buena parte del PJ y referentes de otras fuerzas políticas. Hoy esto se evidencia como una falta, sumado a un grado de incertidumbre muy particular que se vive como reflejo de lo que sucede a nivel nacional.

Por ejemplo, existe un Cambiemos que reniega de la política nacional que ellos mismos integran, un discurso paranoico porque son parte de un modelo del cual reniegan y eso lo hace muy difícil de comprenderlo.

El Partido Justicialista tiene buenos candidatos y buena imagen frente a la comunidad -para lo que hay hoy en día- aunque tiene la incertidumbre de cuál será la definición a nivel nacional. Todos los que conocemos el peronismo sabemos que puede aglutinar sectores que van desde la izquierda a la derecha -para utilizar esas antiguas caracterizaciones-; y eso sin obviar las posiciones más ultra de las puntas del espectro.

El ordenamiento nacional todavía no está definido, por lo cual todos están obligados a convivir sin terminar de explicitar cuál es su propuesta. De alguna manera se dirimen las internas en base a las improntas personales, lo que termina siendo muy difícil de transmitir a la comunidad para que opte, porque no se sabe bien en base a qué elementos debe elegir.

Es necesario destacar que cuando surge un dirigente con mucho carisma eso se produce de manera automática, pero cuando no existe el carisma hay que acompañar la acción política con otras cosas como propuestas, planificación, confianza, trabajo, esfuerzo, tesón, etc.

No todos podemos tener carisma, es solamente una cualidad de los elegidos.

ChuSoTo, un caso sociológico

Después aparece el caso de Chubut Somos Todos, el partido que fundó el gobernador. Es un caso sociológico que se asemeja al cuento “Casa tomada” del gran escritor Julio Cortázar. En el célebre cuento iban tomando una a una las habitaciones y el dueño de casa terminaba atemorizado y reducido en un rincón, esperando para ver qué es lo que sucedía. No terminaba de reaccionar pero el cuento se terminó y Cortázar se murió.

Este es un poco el panorama de la provincia. Realmente y mirándolo por la positiva, todos en Chubut sabemos qué necesita la provincia. Lo que hace falta es un acuerdo provincial, con una gran base social de apoyo, y como todas las cosas -en un país donde el federalismo es una asignatura pendiente- hay que ir a hacerlo a Buenos Aires. Hay una infinidad de ejemplos que demuestran cómo nuestra provincia es saqueada de recursos naturales por el Gobierno central.

Por ejemplo, en aguas nacionales dieron 80 permisos de pesca que equivalen a 400 o 500 si los diéramos en aguas provinciales y no se genera ningún puesto de trabajo de industrialización de esa materia prima en tierra.

Lo mismo que con la pesca sucede con el caso del petróleo, de la energía eólica y toda la discusión que existe en nuestra provincia con la minería, más allá de que las posiciones agudizadas que tienen que ver con lo que dejaría para la provincia y en qué condiciones se haría la explotación.

Cabe preguntar con la minería va a pasar como en el petróleo -donde no existe ningún tipo de condicionamiento y control- o si vamos a madurar y exigir algunas cuestiones centrales como la sustentabilidad ambiental, económica y social para la provincia.

En concreto, es imprescindible que ese recurso natural deje importantes bases para desarrollar industrias en la provincia, que es la única manera de poder pasar de una población de 600.000 habitantes a un número que la haga sustentable en el tiempo.

En el ámbito nacional, la clase política no ha sabido articular una respuesta diferente que la haga superar una cuestión dicotómica, de dos polos que se conocen masivamente como la grieta. Esa es una estrategia política, pero más que política es electoral y la diseña Durán Barba para el presidente Mauricio Macri.

Por un lado, se demoniza la figura de Cristina Kirchner y de todo el kirchnerismo. Se los somete a procesos judiciales bastante cuestionables en cuanto a los momentos y fundamentos para ponerlos en el lugar del enemigo y estigmatizarlos como los causantes de todos los males del país. Frente a eso, la única opción de recuperación moral, económica y política del país aparenta ser la política de Macri, según el guión de Durán Barba.

Fracaso de la clase política

Cuando digo que hay un fracaso de la clase política, me refiero a que no se logra articular una propuesta para el electorado que vaya más allá de esa grieta y que se permita una nueva síntesis, que sea progresista desde el punto de vista histórico, económico, social y político; algo que vaya más allá de donde estamos.

Han clavado la discusión política en un punto donde no hay ninguna posibilidad de pensar un país a futuro. El presente lo padecemos todos y no hace falta describirlo con muchos datos. Se trata de un gobierno que no encuentra una salida económica sino que privilegia a los sectores más concentrados de la burguesía donde se destacan los bancos, las eléctricas, las mineras ligadas a los capitales internacionales.

En cualquier país del mundo de desarrollo capitalista esto no sería necesariamente malo, aunque en el momento se la pase mal, porque después llevaría a un crecimiento del país siempre que se generen mejores condiciones de desarrollo para todos.

Lo que ocurre es que acá sabemos lo que sucede, porque hay un canal abierto hacia el exterior para facilitar una fuga de divisas escandalosa y con un nivel cada vez mayor de endeudamiento. Ya estamos cerca del 80% del PBI, lo que termina siendo un nuevo saqueo del país.

Lavagna, creíble

Hay intentos creíbles, como por ejemplo el de Roberto Lavagna, porque las posiciones de ciertos sectores que se mueven entre los polos de la grieta terminan siendo funcionales. La propuesta de Lavagna es una buena alternativa. Siempre que sea sincera, la del kirchnerismo también puede ser una salida porque ya no asusta más como consecuencia de que el presente es tan dramático.

La propuesta de superación en manos del oficialismo no es sustentable. La gran mayoría del pueblo argentino descree de eso, porque si cada vez que le das la pelota al 10 (que supuestamente sería Macri) él la pierde en forma permanente y te hacen un gol. Entonces no le das más la pelota.

Espero que seamos capaces como sociedad de articular un polo diferente, porque si nos mantenemos en esta brecha -como quieren los estrategas electorales de Cambiemos- el panorama va a tender a agudizarse desde lo político, pero más todavía en el terreno social entre los sectores de menores ingresos que más están sufriendo esta situación.

*Diputado provincial de Chubut Somos Todos. Ex Jefe de Gabinete del gobierno de Chubut.

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