La espera Por Carlos De Angelis

Macri y CFK aguardan la hora del voto, por razones diferentes.

Mauricio Macri y Cristina Kirchner esperan. Esa pareciera ser la s铆ntesis de todo el panorama electoral. Pero esperan por razones opuestas.

El Presidente espera al segundo trimestre 鈥揳bril o mayo鈥, cuando le ha prometido su staff econ贸mico que surgir谩n algunos brotes verdes sobre el oto帽o austral. Sin cometer el error de a帽os anteriores de predecir hechos que nunca ocurrieron, aguarda para el gran acto de campa帽a reparador que le permita anunciar que qued贸 atr谩s la recesi贸n, y mostrar con contundencia que todo el sacrificio obtuvo su recompensa. Su intensa minor铆a necesita urgente, elementos discursivos que vayan m谩s all谩 de lo meramente simb贸lico para mostrarse como un proyecto superador y habilitar, de paso, una conversaci贸n con los votantes que fueran propios, pero que empiezan a sentir nostalgias econ贸micas de a帽os anteriores.

En el camino, Macri se asegur贸 el objetivo de que la triple votaci贸n se realice en la misma fecha dominando la fugaz rebeld铆a de la gobernadora Mar铆a Eugenia Vidal y forzando a Horacio Rodr铆guez Larreta a modificar una tradici贸n porte帽a de autonom铆a. Ahora la preocupaci贸n electoral se transfiere a ellos cuando ambas figuras superan en las encuestas de imagen al mandatario, y por ello se ver谩 al tr铆o actuando en forma sincronizada a lo largo de la campa帽a electoral. Si las cosas van bien, Macri reforzar谩 su liderazgo en forma tal que en su segundo mandato pueda llevar adelante su proyecto so帽ado, dejando atr谩s un primer gobierno de logros inciertos. A la zaga quedaron las recetas del PRO de asumir riesgos e introducir novedades en el sistema pol铆tico. Ahora el camino es conservar lo acumulado.

Paso a paso. Vidal conserva la ventaja de que en su provincia la elecci贸n se resuelve a una sola vuelta. En cambio, en la Ciudad de Buenos Aires y en la Naci贸n las dos boletas m谩s votadas se deben someter a un segundo turno. No obstante, tienen esquemas distintos para decidir qui茅n gana: en Capital se va a ballottage si ninguna f贸rmula obtiene la mitad m谩s uno de los votos. En la nacional, la reforma de 1994 organiz贸 las cosas para el futuro usufructo personal de Carlos Menem, cosa que nunca ocurri贸, pero que consagra autom谩ticamente al presidente y vice si la f贸rmula ganadora supera el 45%. Pero si el ticket ganador estuviera entre el 40% y el 45% y si el segundo quedara a menos de diez puntos, habr铆a segunda vuelta. Vale decir que se necesitaron dos art铆culos de la CN para explicar este rebuscado sistema.

Conclusi贸n uno: Vidal puede ser reelecta mientras que Macri y Rodr铆guez Larreta casi seguro tendr铆an que continuar la batalla electoral. Conclusi贸n dos: se impone una reforma constitucional que armonice los sistemas electorales del pa铆s y que organice las fechas hoy dispersas a lo largo del a帽o.

Ahora, en los atalayas electorales de Capital y Provincia angustia la duda sobre qu茅 pasar铆a si Macri no superara los 35 puntos en la primera vuelta: el castillo de naipes podr铆a derrumbarse. Por eso, contrariamente a lo que sostiene pour la gallerie Jorge Macri, las PASO son, en esta oportunidad, m谩s importantes que nunca. Significa lo que en teatro es el ensayo general, la prueba sobre c贸mo est谩n funcionando los distritos y la posibilidad de solucionar problemas si se encendieran las alarmas. Solo en contados municipios se va a expresar el esp铆ritu de las primarias, esto es que se activen las din谩micas partidarias con varios candidatos pulseando para ser uno de ellos seleccionado para las elecciones generales.

Otra espera. Cristina Kirchner espera. No tiene apuro en exponer su estrategia hasta el mismo d铆a de la presentaci贸n de las listas. Obliga al Gobierno a establecer un plan de contingencia si decidiera, en vez de presentarse, bendecir a otra persona, aunque hoy ese escenario tiene baja probabilidad. No cree en la reactivaci贸n que sobrevendr铆a seg煤n las perspectivas econ贸micas del oficialismo, con lo que cuenta con el marasmo del consumo de las clases medias atribuladas por la p茅rdida del poder adquisitivo, los aumentos en los servicios p煤blicos y los futuros aumentos de prepagas, colegios privados, telefon铆a m贸vil, etc., y que afectan a unos sectores sociales que a partir de los a帽os 90 privatizaron sus gastos.

Tambi茅n, contra la imagen de una Cristina intempestiva que se construy贸 hacia fines de su segundo mandato, comienza a tejer acuerdos con gobernadores peronistas, bajo la premisa de que una lista alternativa con su imagen puede entregar distritos completos a manos de Cambiemos. Y esto es un negocio pol铆tico que interesa a todos, desde Juan Manuel Urtubey hasta Juan Schiaretti. La gran pregunta es cu谩l es la contrapartida de este apoyo. Una expectativa es volver a construir la masa cr铆tica que logr贸 entre 2010 y 2011 y que se desplom贸 una semana despu茅s de ganar, en octubre de aquel a帽o, tras la imposici贸n del cepo cambiario. Incluso algunos sue帽an con un 鈥済ran frente鈥 que recupere en parte la transversalidad de 2007 enterrada a kil贸metros de profundidad tras el voto no positivo de Julio Cobos.

El gran problema es la desconfianza que genera Cristina sobre el cumplimiento posterior de los acuerdos en un sistema hiperpresidencialista que supo explotar al m谩ximo en sus d铆as. Probablemente un curso de acci贸n posible es que la ex presidenta deba prescindir de incluir a propios en las listas de los senadores de los ocho distritos que corresponde votar en esta categor铆a en 2019 (Chaco, CABA, Entre R铆os, Neuqu茅n, R铆o Negro, Salta, Santiago del Estero y Tierra del Fuego). De los 24 puestos que se sufragan, probablemente 15 vayan a tener color justicialista tras las elecciones, y pueden ser claves para la salvaguarda del pacto 鈥搃ncluso para el autoexcluido Miguel Pichetto鈥. Ser铆a la presentaci贸n de una alianza 鈥渋nterperonista鈥, para disgusto de los que despotrican contra los m铆ticos 鈥搚 falaces鈥 鈥70 a帽os鈥 de peronismo.

Barajar y dar de nuevo. En este terreno se observa el desarme de las terceras v铆as, centralmente la Alternativa Federal, el peronismo no K, aunque tambi茅n para cierta centroizquierda anclada en la provincia de Santa Fe. M谩s all谩 de una genuina demanda de una parte del electorado para salir del laberinto que impone la polarizaci贸n M-K, la eterna demora para construir una real alternativa de poder desarma las expectativas y genera que una parte de los integrantes del peronismo monotributista comience a mirar con pragmatismo la oferta del cristinismo de amnist铆a general.

No en vano la 煤ltima adquisici贸n del espacio no alineado, Roberto Lavagna, desempolv贸 la bibliograf铆a justicialista para sumarse a la espera y plantear finalmente que hay que desensillar hasta que aclare.

*Soci贸logo – Perfil

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