El a√Īo de la incertidumbre Por Carlos De Angelis

La sociedad padece los errores del Gobierno mientras ve danza de ofertas, viejas y nuevas, que no la esperanzan.

Este es el camino, no hay otro, es por ac√°‚ÄĚ, fueron las palabras del presidente Mauricio Macri en Ushuaia tras volver de sus vacaciones.

Sin embargo, la opinión generalizada indica que ese camino es como mínimo insustentable.

M√°s all√° del horizonte. Es curiosa la situaci√≥n a la que llega el gobierno de Mauricio Macri, arribando a su √ļltimo a√Īo de gobierno. Ha construido un sistema de financiamiento externo sobre el que hay consenso en que ser√° insostenible el a√Īo pr√≥ximo. La econom√≠a no genera recursos y la necesidad de la refinanciaci√≥n de la deuda aparece ya en el horizonte. Eso abre un camino de incertidumbre, de la que no son ajenos los propios empresarios, bastante poco afectos a la inversi√≥n productiva.

Como van marcando las propias estad√≠sticas oficiales, la alta inflaci√≥n y las alt√≠simas tasas de inter√©s est√°n provocando una asfixia de la econom√≠a cuyo precedente habr√≠a que buscarlo hacia el final de la convertibilidad. Sin embargo, la devaluaci√≥n brusca de la moneda a partir de abril del a√Īo pasado trajo una ense√Īanza pol√≠tica clave para el Gobierno: sostener el valor del d√≥lar es condici√≥n para la reelecci√≥n de Mauricio Macri. Sin dudarlo, toda la artiller√≠a monetaria est√° puesta en funci√≥n de esto, m√°s all√° de las consecuencias, y sobre el riesgo de que el enojo generalizado sobre cuestiones puntuales como el aumento de las tarifas lleve a protestas masivas. Sin embargo, la propia inercia electoral clausura esa posibilidad; hoy protestar o salir a la calle significa apoyar al kirchnerismo, como qued√≥ establecido en la arbitraria distribuci√≥n de significantes y significados post 2015. Hasta N√©stor Segovia, dirigente de los metrodelegados, se mostr√≥ arrepentido por las diecisiete medidas de fuerza que llevaron a cabo contra la ex presidenta.

Frente al panorama, la mayor parte de la sociedad ajusta sus gastos y es espectadora de la situación, sin terminar de entender bien por qué pasa lo que pasa. La ausencia de explicaciones por parte del Gobierno, excepto en forma de eslóganes, es particularmente perturbadora; el país se mueve como si no tuviera ministro de Economía. Se pasó de la conferencia de prensa maldita del cambio de metas de inflación de 28 de diciembre de 2017 a la nada.

Diferencias Si pensamos con Wittgenstein que la sociedad es más una paleta de colores que un espacio con divisiones fijas, donde la singularidad y las diferencias son propias de cada ser humano, el sistema político ofrece en cambio una serie acotada de posibilidades sobre las que cada ciudadano debe elegir. En este sentido la polarización se sobreimprime con una marca de violencia simbólica que obliga a tomar partido entre dos posiciones antagónicas, es blanco o es negro, donde obviamente muchos abandonan sus matices para instalarse en alguna de las posiciones. Ese es el rol que ocupan los discursos legitimadores; les dan a los sujetos razones, y argumentos, para justificar posturas, apartando las dudas. Cada versión es una verdad revelada y la otra una simple mentira.

Pol√≠ticamente, y como es sabido, un sector no menor del electorado gu√≠a sus reacciones bajo una sola premisa: que no vuelva Cristina, y de preferencia tampoco el peronismo. Es el apoyo borgeano del Gobierno: no los une el amor, sino el espanto, que habilita a Macri la posibilidad de otro per√≠odo de gobierno. El otro espacio, que funciona como espejo del anterior, solo quiere una cosa: el regreso de Cristina, √ļnica tabla de salvaci√≥n. Ella sabr√° c√≥mo manejar las cosas. En el medio un difuso sector social oscila entre el hartazgo de la pol√≠tica y la b√ļsqueda de alternativas. Priman las preocupaciones cotidianas para no perder los ingresos y la b√ļsqueda de otros para compensar la p√©rdida de poder adquisitivo de 2018, en una despedida sin mirar atr√°s. En sus ratos libres, observa la pol√≠tica y ve solo oportunismo y especulaci√≥n, como por ejemplo los cambios en las reglas del juego electoral para generar beneficios particulares.

En ese sentido, no es raro el ascenso de la metanoia, palabra griega (metanoien) que significa cambiar de opinión, arrepentirse. Sucede en esas situaciones en que uno dice algo y se retracta de forma inmediata. Esto impacta en las miradas políticas con cambios en la visión de la realidad, con modificaciones rápidas de opinión, y en los estados de ánimos. Pasar del optimismo total al pesimismo radical en cuestión de horas es hoy un fenómeno usual entre muchos argentinos. El concepto de metanoia fue generado en forma reciente por los filósofos del realismo especulativo, pero plantea que las personas producen un cambio un par de veces en décadas, en cambio el aceleracionismo argentino multiplica la velocidad del cambio, muy influido por el contexto social, político y por supuesto económico.

Serendipia. Estos cambios abruptos son vistos como oportunidades por algunos dirigentes pol√≠ticos, que creen leer en toda esta incertidumbre una posibilidad. En este sentido, la aparici√≥n de un ‚Äúcisne negro‚ÄĚ, un candidato sorpresa que pueda romper el duopolio kirchnerismo-macrismo, parece ser un deseo compartido m√°s que una circunstancia con posibilidades de ocurrencia. Y eso que el sistema pol√≠tico viene ofreciendo al electorado posibilidades como si fuera una m√°quina expendedora de candidatos: el panperonismo ofrece a Agust√≠n Rossi, Felipe Sol√°, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Angel Pichetto; el liberal-conservadurismo oferta a Jos√© Luis Espert y Alfredo Olmedo; la izquierda arrima a Nicol√°s del Ca√Īo y Myriam Bregman, y en estos d√≠as se suman los inclasificables Mart√≠n Lousteau y Roberto Lavagna, quienes probablemente no sean los √ļltimos. Los votantes miran a esos candidatos, los analizan, se entusiasman por un rato, y los vuelven a colocar en su sitio en la g√≥ndola respectiva. Si alguien pregunta cu√°l le gusta, responden como en aquella publicidad: ‚ÄúEstoy mirando‚ÄĚ.

Un riesgo presente en este espacio de incertidumbre es que reaparezca la ilusi√≥n del ‚Äúhombre fuerte‚ÄĚ; esa idea que parec√≠a archivada supone que alguien puede solucionar las cosas a como d√© lugar, poniendo orden. Es en ese sentido que cierto discurso autoritario comienza a percibirse en la calle. Este busca alguien a quien echarle la culpa de los problemas, ya sean los migrantes, los pobres o los j√≥venes. Un siglo atr√°s, discursos parecidos empezaron a dominar el mundo con un final largamente conocido.

*Soci√≥logo ‚Äď Perfil

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