Volver al masculino sagrado para restablecer el equilibrio

Observar al sol, padre de padres, nos da la clave para comprender el rol del hombre nuevo en una sociedad que equilibre su masculino y femenino desde lugares sagrados. Reivindicar ese masculino sagrado resulta imprescindible por estos días donde el rol del hombre/padre está atravesado por tantos movimientos, externos e internos, por tantas dudas y tantos señalamientos. Durante siglos hemos desarrollado un masculino completamente desvirtuado de su rol sagrado. Por miedo al amor, a lo sensible construimos una sociedad patriarcal que nos ha traído a la sociedad que hoy tenemos.

Los síntomas de un masculino desvirtuado de su rol sagrado son rigidez, pragmatismo exagerado,  inflexibilidad dogmática, omnipotencia, y una obsesión  o adicción al poder y el control, con una definición clara de los objetivos de control y dominación, pero sin receptividad a las ideas y valores que entran en conflicto con estos objetivos.

Podemos ver esta desviación de nuestro masculino sagrado  reflejada hoy en la falta de valores y principios que rigen los medios de comunicación, la política y las relaciones sociales en general. Podemos ver esta desviación en el impulso depredador para adquirir o para conquistar nuevos territorios, en el impulso de control de los mercados mundiales, en la ideología del crecimiento desmesurado que depreda territorios y contamina mares y bosques, en nuevas tecnologías tales como la modificación genética de los alimentos y en la desesperación consumista que gobierna nuestros cuerpos, la competitividad exagerada y el impulso de ir más lejos, crecer más rápido, lograr más, adquirir más, elevado a la categoría de un culto.

Hay un profundo desprecio por los valores y las acciones que surgen de los sentimientos y una profunda desconexión con nuestra madre tierra. Hay una sexualidad depredadora y compulsiva en hombres y mujeres que cada vez más van perdiendo la capacidad de relación. Hay una continua expansión en un sentido lineal, pero ninguna expansión en profundidad, en el espíritu. La presión de hacer cosas constantemente acelerada porque esta sería supuestamente la “única vida que tenemos”.

Liberarse de los roles “impuestos” por la sociedad para los hombres, resulta imprescindible hoy, como primer paso para que podamos volver a re-encontrarnos con nuestra verdadera esencia y así aportar desde nuestra masculinidad al nuevo equilibrio con lo femenino que necesitamos para evolucionar en armonía junto al planeta que habitamos.

Observar al sol para recuperar nuestro masculino sagrado resulta imprescindible. El sol es energía, es luz, es fuerza, es estabilidad, es protección del proceso de vida en la tierra, es motor, es calidez y sobre todo es amor ya que brinda su luz a todos los seres de la madre tierra por igual sin hacer ningún tipo de distinción.

Recobrar el equilibrio entre masculino y femenino es urgente. Nosotros como hombres tenemos un rol fundamental en ello. Deconstruir el falso masculino que hemos desarrollado durante siglos y volver a re-encontrarnos con nuestro masculino sagrado. Esa es la tarea.

Seba Fernández

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