Argentina regresa a la élite de la Davis como cabeza de serie

Aunque el nuevo reglamento de la Copa Davis le haya hecho un guiño, la Argentina cumplió con su misión. Es verdad que la serie ante Colombia mutó de un duelo por el ascenso al Grupo Mundial a un reacomodo para la temporada 2019 del torneo por equipos más prestigioso. Pero el elenco nacional debía ganar más allá de las modificaciones para no sufrir imprevistos en el futuro.

Horacio Zeballos y Máximo González le pusieron cifras definitivas al match ante los cafeteros, que pusieron en cancha a Alejandro Gómez y Cristian Rodríguez, por 6-4, 7-6 (3), 6-7 (4), 3-6 y 6-4. Argentina ya se llevó lo que alguna vez fue el repechaje por 3-0.

Hacía tres años y medio que los tenistas argentinos no jugaban juntos, pero funcionaron como una dupla que compite todas las semanas. Son, sin cuestionamientos, los mejores albiceleste de la actualidad: el marplatense está 31 del ranking en la especialidad y tiene 10 títulos ATP y más del triple en torneos challengers; “Machi” figura 41° y viene de hacer cuartos de final en el US Open.

Aunque los colombianos nunca jugaron en pareja ni en la Copa ni en el circuito, tuvieron una destacada labor, considerando que en frente tenían una dupla mucho más consolidada, que supo dominar de fondo, con defensa y contragolpes a las líneas, pero también con agilidad en la red para cubrir espacios y definir.

Colombia no se quiso ir de San Juan sin complicar un poco las cosas. Tal y como pasó el viernes, la visita terminó siendo un hueso duro de roer más allá del resultado final. El 3-0 esconde partidos que se fueron trabando y que necesitaron carácter para poder ganarlos.

En el tercer set el equipo que conduce Pablo González sacó para ganarlo, pero otro momento de brillantez de Zeballos rescató a Argentina. Lo peor iba a venir luego: los dirigidos por Gastón Gaudio, Guillermo Cañas y Guillermo Coria tuvieron dos match points que no pudieron concretar, y en el tie break una serie de errores no forzados le dieron un poco de vida a los visitantes.

Cuando todo hacía pensar que la serie se volcaba del lado albiceleste, Rodríguez y Gómez quebraron en un momento preciso del cuarto parcial para estirar el partido y pelear un poco más. Pero Zeballos y González no se dieron el lujo de permitirle a los colombianos ilusionarse con una jornada más, y cerraron la historia. Fue el último punto que Argentina disputó oficialmente en la actual edición de la Copa Davis.

La victoria nacional se tradujo en una sensación generalizada de alivio en el Aldo Cantoni, que este sábado albergó más de tres mil personas y tuvo un clima mucho más copero que el viernes. Argentina le puso fin a casi dos temporadas en las que experimentó vivencias ya olvidadas, muy lejanas en el tiempo.

Parece que quedó muy atrás la derrota ante Italia en la primera ronda del Grupo Mundial 2017, luego de obtener su primera Ensaladera. En septiembre llegó el descenso a la Zona Americana, a la que volvió después de más de 17 años.

En el medio sufrió las bajas de algunas de sus figuras máximas, como Juan Martín Del Potro y Leonardo Mayer, pilares del equipo campeón de 2016. Pero como no hay mal que por bien no venga, eso permitió el crecimiento regular y constante de Diego Schwartzman dentro del grupo.

Argentina no estaba preparada emocionalmente para perder ante Kazajstán y caer de categoría a meses de haber obtenido el título tan deseado, pero era necesario recuperarse rápido y volver cuanto antes al lugar que merecía.

La serie ante Chile, también en San Juan, marcó el retorno del elenco nacional al Grupo Americano, donde había jugado por última vez en 2001. Fue un match duro que se trabajó para obtenerlo. Y con un esquema diferente, porque en las categorías de ascenso se probó el primer proyecto de cambio para la Davis: sólo dos jornadas en vez tres, con partidos al mejor de tres sets y la incorporación de un quinto jugador convocado.

El agregado, por entonces desconocido, de aquella ronda inicial de la zona continental es que se transformó en la última serie de Daniel Orsanic como capitán argentino. Un cortocircuito político con la actual dirigencia (asumida a mediados de mayo) lo dejó sin cargo y fue reemplazado por Gaudio, Cañas y Coria, quienes asumieron en situación de urgencia para esta semana, aunque no hay indicios de su continuidad.

Cuando se votó el nuevo formato las cosas cambiaron de cara al futuro. Automáticamente, Argentina y Colombia quedaron encuadrados dentro de la próxima estructura de la Davis. Ya no se jugaba por el ascenso, pero sí por ser preclasificado, lo que implica esperar un rival, en teoría, menos complicado para febrero.

Atrás quedaron meses complicados, con matices político, económicos y deportivos, en los que el equipo siempre mantuvo el foco y entendió que el resultado no afectaba los proyectos. Ahora Argentina tiene la posibilidad de ser parte de la (todavía polémica) refundación de la Copa Davis. Un futuro que demandará nuevos objetivos y confirmaciones.

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