Reglas para mantener una relación free sin morir en el intento

Ni novio, ni amigo, tampoco sexo ocasional. Un gris que no pide, no reclama, ¿no se enamora? Una mirada desde el humor.

A primera vista una relación free (libre) parece un pacto claro, libre de complicaciones y práctico. Pero muchas veces lleva a malos entendidos, reclamos de alguna de las partes y al drama que -justamente- estábamos tratando de evitar desde el principio. ¡Oh, sí! Y si te parece terrible terminar llorando, peor es estar frente a alguien que llora y no entendés bien por qué.

A continuación, una lista de reglas claras para tener una relación free con éxito.

1. Marcar el camino

La regla número uno para cualquier relación es la honestidad, y no hay relación más importante que la que se mantiene con uno mismo así que, antes de empezar una relación free, pensá si es lo que realmente querés. Las relaciones son como la ropa, tienen sólo un cambio: si un día querés que sea free, al otro noviazgo y después de nuevo free no te van a aceptar más las vueltas y te vas a quedar con algo que seguramente es de la temporada anterior.

2. Comunicar

También es muy importante comunicar al otro lo que se quiere, porque la honestidad tiene dos vías. Así como hay matrimonios abiertos donde sólo una de las partes sabe que está en esa situación, hay gente que tiene una relación free con alguien que piensa que está comenzando “un gran amor”. Por eso, es lindo pensar que nos podemos disfrutar con mucha libertad, pero no hay que olvidar que el otro es una persona, y no un objeto. Que la relación free comience con todas las cartas sobre la mesa en un acuerdo entre dos adultos es parte de nuestra responsabilidad.

3. Solo se siente el cuerpo

Aunque suene crudo decirlo, aquí solo hay sexo sin vínculo amoroso ni emocional de ninguna índole. Nada de cumpleaños de amigos, ni salidas a comer afuera. Como mucho una pizza en la cama para recuperar fuerzas y cada uno a su casa. A diferencia de una amistad con derechos, en una relación free no hay ningún sentimiento. Si vas a sentir algo, que sea el placer del cuerpo, porque cualquier otra forma va a arruinar tu acuerdo.

4. Ser egoísta

No es fácil mantener una relación estable y hay momentos en los que no tenés ganas de tanto esfuerzo. Suena feo decir que tenés que ser egoísta, pero si ya viviste un matrimonio, te separaste, tenés hijos o tus padres comienzan a necesitarte porque su salud empieza a flaquear, probablemente sea el único momento en el que podés darte el lujo del egoísmo y una relación free te lo permita. ¡Disfrutá!

5. Sin derecho a réplica

Parece genial que la otra parte no pueda hacer ningún tipo de reclamo, pero si te resfriaste, no se te ocurra llamar por ayuda a tu compañía free. Para eso están los amigos.

6. Que sea breve

La conocida frase: “lo bueno, si breve, dos veces bueno” aplica muy bien a este tipo de vínculos. Es difícil sostener una relación free en el tiempo por varias razones, que van desde la aparición de otra persona en tu vida hasta que una de las partes comience a tener sentimientos más profundos por la otra. Por eso es mejor que duren poco, sean intensas y queden en tu memoria con una perfección poco real.

Aunque no aplican a cualquier tipo de personalidad, las relaciones free son un lujo que hay que darse alguna vez en la vida. ¡Animate y contanos cómo te fue!

Sole Castro Virasoro, autora del libro Mujeres Alfa y Hombres 2.0, realiza los encuentros “Espumarte en una velada gourmet” (reservas a mujeresalfaok@gmail.com).

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