“Hay pobreza en alza y sufrimiento, pero no explosión”, el diagnóstico de la UCA

Agustín Salvia, el titular del Observatorio de Deuda Social, consideró ante rotarios que “el cuarto trimestre puede ser tan crítico como éste”. “Estamos en los peores momentos de la década”, dijo.

Agustín Salvia cuenta una anécdota, en ronda de periodistas, que plasma lo que fue en los últimos años, para los distintos gobiernos, el informe de pobreza que brinda el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). El titular del organismo asegura que el kirchnerismo presionaba, se enojaba, y que Cambiemos, con mejores modales y buena educación, “a veces se molesta”. Cita el especialista que, en 2016, fue el Banco Central el que les discutía si había bajado o subido la pobreza. Lo cierto es que, más allá de cuestionamientos metodológicos que le hacen los técnicos, el informe de la UCA ha acertado en la confección de panoramas sobre la realidad de pobreza e indigencia.

Salvia fue invitado por el Rotary Club de Buenos Aires a exponer en los ciclos de los miércoles y, luego de extenderse sobre el período 2010-2017, cifras conocidas, se sentó con los medios a hablar de lo que viene. Se explayó allí sobre algunos temas que, en caso de haberse comentado entre los rotarios, hubiesen generado aún más confusión entre los presentes. La ponencia de Salvia, que deslizó que “las organizaciones sociales son los principales garantes de paz social”, puso a los comensales a hablar y cuchichear entre ellos. Varios de los presentes se vieron obligados a golpear las copas con cubiertos para exigir atención de un auditorio que, en general, se dispersa o se alborota con exposiciones que no coinciden en el pleno con la línea de pensamiento económico-político del club de empresarios.

“La pobreza viene para arriba, en alza, porque el costo de la canasta viene aumentando por sobre los aumentos paritarias y los precios que están regulados, al tiempo que los hogares pobres, cuyos trabajadores están relacionados al mercado interno y la informalidad, han reducido su cantidad de horas de trabajo o han perdido empleo por el efecto recesivo”, destacó el sociólogo de la casa de estudios. Y agregó, ante la consulta de Letra P, una lectura de lo que los encuestadores perciben como clima social a la hora de hacer las mediciones, lo que observan en los barrios. “En el trabajo de campo vemos una procesión que va por dentro. En el plano psicológico, la gente está sufriendo; hay mayor sufrimiento, pero no está descargando, no hay explosión. Está esperando que esto pase, que dure lo menos posible; está esperando un respiro. Y lo movimientos sociales están igual, pero esto es hoy, veremos qué ocurre en diciembre. No parece haber condiciones para un estallido social, pero las organizaciones sociales van a tener que ser convocadas (por el Gobierno), justamente para enfrentarse al último trimestre”.

Salvia, que avisó que aún está procesando los datos del tercer trimestre, explicó que, en materia de pobreza, “hubo un cambio de tendencia en el primer trimestre y eso puede dejarnos en igual situación a la que teníamos a principios de 2017. El segundo trimestre empieza a agravar el problema, lo que significa uno o dos puntos de pobreza, y el tercer trimestre es el peor momento. En el cuarto, podría mejorar muy levemente o estancarse, pero será tan duro como éste”. La comparación numérica podría poner a la pobreza en “30 o 32%, más o menos igual que en 2016. En el mejor de los escenarios, vas a estar en torno al 2015, del 28 o 29%”.

A continuación, Salvia se centró en algunas consideraciones sobre el programa económico que, entiende, impactan en la situación de pobreza e indigencia. “Esta fase del programa económico te ajusta con salarios a la baja. Este modelo ajusta así porque es la posibilidad de recuperación del año que viene: que el año que viene haya aumentos de salarios por encima, con reactivación de mercados y mayor consumo”, explicitó, confiando en que haya menor impacto de las tarifas e impuestos sobre la población.

“Cada vez que hicimos política de ajuste en la Argentina, tuvo un costo. Estas políticas usan la inflación como una herramienta. Que la inflación le gane a cualquier indexación, sin que eso signifique directamente bajarte el salario. ¿Tiene otra salida esto? Parece que no en el corto plazo. Pero, cuando se salga de este ajuste, no veo condiciones de un programa económico que no vuelva a producir el mismo traspié que el año pasado. Porque, más allá de que la crisis pueda haber sido en parte por la sequía, no fue solo ese factor. Falta una política más sustentable y nadie la está ofreciendo. Necesitamos un plan macroeconómico de desarrollo”, concluyó.

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