Cómo detectar y tratar el síndrome del burnout: “Mitad de año y ya estoy quemado”

Esta época refuerza en muchos la sensación de desgaste físico y psíquico. Los expertos aseguran que el estrés crónico puede tener efectos muy perjudiciales en la salud. Para abordar este problema, que afecta nuestro rendimiento diario, es necesario cambiar algunos hábitos importantes.

Reuniones, papeles, entregas, cuentas por pagar. El mandato del cuerpo perfecto. Las relaciones cotidianas, la plata. La vida on-demand. Todo ahora y todo bien. Las expectativas y su contraste con la realidad… Así, casi compulsivamente, la lista de exigencias cotidianas suma ítems a la columna del debe. Y como un signo de época, el tiempo, ese bien intangible tan escaso, se convierte en el nuevo lujo.

En el vértigo de la rutina, no son pocos los que experimentan la ya tipificada sensación de estar “quemado”. Se lo reconoce, cuando tiene manifestaciones notorias (e incluso extremas), como el “síndrome de burnout, o de desgaste profesional, y hace alusión al desarrollo de un estado de estrés crónico o de agotamiento vital, vinculado en gran medida con las obligaciones del mundo laboral.

“Aunque el estrés tiene un efecto negativo sobre nuestra salud, no quiere decir que no podemos manejarlo, -señala el experto en desarrollo profesional y coach ejecutivo Alejandro Melamed-. El burnout es esa situación en la cual estamos agotados, donde toda la energía que tenemos no es suficiente para satisfacer las necesidades. Esto se da cuando entramos en ese piloto automático de exigencia-demanda”.

Para María Fernanda Giralt, directora de INECO Bienestar y subidrectora del departamento de Psicoterapia de INECO, hay varios factores que hacen que este síndrome, que comenzó a estudiarse en los años setenta, tenga una incidencia notable hoy. Algunos de ellos son: “el multitasking, que implica que hagamos varias tareas simultáneamente, la tecnología, que por momentos parece que viene para solucionar problemas pero que muchas veces genera más dificultades. El hecho de que los salarios constituyan el mayor costo en una organización hace que se busque muchas veces reducir costos en recursos humanos. Se produce fácilmente entonces la sobrecarga de tarea. Se impone un ritmo que es muy difícil de sobrellevar”.

Con respecto a los diferentes tipos de estrés que podemos experimentar, Melamed asegura que hay dos categorías: un estrés por defecto y otro por exceso. El primero tiene que ver con lo que resulta del aburrimiento, o la sensación de “boreout”. En definitiva, es el que se experimenta cuando la persona no encuentra estímulos. En contraste, el estrés por exceso es el que da lugar al síndrome del burnout y es el que se manifesta cuando la carga o la demanda que tenemos supera nuestra capacidad de satisfacerla.

¿Cuáles son algunos de los síntomas del burnout? La lista es larga, pero algunos de los más característicos son: agotamiento mental y físico, menor rendimiento laboral, malhumor, dolores de pecho o cabeza, taquicardia, problemas de concentración, desgano, contracturas y trastornos en el ciclo de sueño y en la alimentación.

Si bien manejarlo puede implicar un cambio radical de hábitos y una forma diferente de concebir nuestro tiempo, hay maneras de salir del síndrome del quemado. “No es imposible manejar el estrés, porque en sí mismo, no es ni bueno ni malo. El tema es que cuando ese estrés implica exigencia que es constante y permanente, nuestro cuerpo empieza a manifestar el agotamiento“, destaca Melamed.

En cuanto a cómo tratar el burnout, Giralt dice: “Se puede trabajar con técnicas de control de estímulos, tratando de eliminar la mayor cantidad de estímulos negativos e incorporar positivos. Tratamos de incluir cosas que tienen que ver con el buen uso del tiempo de ocio, actividades recreativas. Estímulos que generen bienestar […] También se puede trabajar en el autocontrol emocional y desarrollar hábitos saludables. Tener una buena higiene del sueño es fundamental para evitar irritabilidad y reactividad. Sumado a eso, la alimentación y la actividad física son muy importantes. Además, se puede utilizar la meditación o una práctica como el mindfulness, que tiene que ver con estar en el aquí y ahora”.

Promediando ya el año, algunas de las frases más escuchadas son: “no puedo más” o el ya clásico “estoy quemado”. Pero, ¿por qué aparecen estas manifestaciones particularmente en la mitad del año laboral? Para Melamed, son varios los factores que determinan esta tendencia: “Por un lado, tiene que ver con la sensación de inestabilidad laboral, que hace que la persona sienta que si no cumple con todo en su trabajo puede ser desvinculada. Esto es una constante en todo el mundo del trabajo, no particularmente acá y ahora. Además, aunque está la sensación de no dar más, también aparece la certeza de que todavía queda medio año más para las vacaciones. Por eso, para poder sobrellevar el año, se plantea la necesidad de estar permanentemente oxigenados y plenos”.

En este sentido, es importante recordar que, como dice un conocido axioma, “el descanso es parte del entrenamiento”. Y justamente para poder desempeñarse acorde con las expectativas propias y del entorno, hay que mantener cuatro pilares que hacen a lo que Melamed denomina el “triángulo de la saludabilidad”: descanso, alimentación, hidratación y actividad física. Para esto, los entornos laborales más flexibles, que permiten la preservación de los espacios personales, terminan siendo los que, en el largo plazo, garantizan el mayor bienestar de las personas que los integran.

“Hay que pensar que nuestro trabajo es más una maratón que una carrera de cien metros, -dice Melamed-. Es mejor ir regulando y tomarse las pausas que nuestro organismo requiere. Así vamos a recorrer una mayor distancia”.

El síndrome de agotamiento profesional, o burnout, es motivo de preocupación en el mundo entero y se convirtió en una especie de mal de este tiempo. De esto da cuenta, la cantidad de personas afectadas, en mayor o menor medida, por este cuadro. Según publicó este año The Guardian, solo en el Reino Unido, unas 500 mil personas sufren alguna manifestación de estrés crónico relacionado con el trabajo y algunos estudios demostraron que lo sufren más los profesionales que trabajan en el sistema de salud, en educación y en asistencia social.

Este padecimiento puede incluso llevar a situaciones de colapso psicológico, un estado que empuja a muchas personas a dejar abruptamente todas sus actividades, incluyendo sus trabajos y a aislarse. Para no llegar a este estadio, es importante tomar nota de las señales de alarma, consultar a un terapeuta y estar dispuesto a cambiar algunos hábitos para no agotarnos antes de tiempo en la larga carrera que todavía queda por delante.

Por Carolina Amoroso – TN

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