Villavicencio Ordoñez: “Sectores de EE.UU. ven a Nicaragua como un laboratorio de su proyecto neocolonizador”

El embajador de Nicaragua en la Argentina, José Luis Villavicencio Ordoñez, sostiene que grupos políticos utilizaron las protestas estudiantiles para sembrar violencia como parte de un plan injerencista en su país. “Evidentemente hay un proceso de regresión para detener el proceso de emancipación de la Patria Grande”, asegura.

Para América Latina, en especial para las expresiones de izquierda, Nicaragua es sinónimo de lucha, resistencia y revolución. La reputación anidó en los ‘60, cuando la guerrilla sandinista combatió y triunfó sobre la dictadura de Anastasio Somoza. Y el sandinismo acuñó uno de los primeros gobiernos revolucionarios de la región.

Desde entonces, Nicaragua vivió bajo el asedio de Estados Unidos. En los ‘70/’80, eso se tradujo en millones de dólares invertidos en recursos militares para financiar a la Contra, una organización paramilitar que contó, entre otros pertrechos, con el adiestramiento criminal de los genocidas argentinos en materia de represión.
Daniel Ortega protagonizó aquellos hechos históricos como líder de la guerrilla sandinista. Luego de ejercer el poder revolucionario -y perderlo en las urnas a principios de los ‘90-, regresó hace una década para ejercer la presidencia de un gobierno que se define “cristiano, socialista y solidario”, con un programa económico similar al que aplicaron  los gobiernos populares que gobernaron la región durante la primera década del siglo XXI.

Bajo el mandato de Ortega, la economía nicaragüense vive un boom, con tasas de crecimiento que alcanzaron el 5% anual. Pero con la postergada prosperidad reflotaron las tensiones sociales, que en las últimas semanas se expresaron en las calles con violencia y represión. “¿Qué está pasando en Nicaragua?” le preguntó Zoom a José Luis Villavicencio Ordoñez, embajador del país centroamericano en la Argentina. “Para entender lo que pasa ahora debo dar antecedentes, si me permite” prologó el diplomático.

Adelante

Nosotros somos el grupo guerrillero que derrotó a la dictadura de Somoza. Asumimos el poder, luego el Departamento de Estado norteamericanos nos hizo una contra-revolución, luego hicimos un proceso de institucionalización de la revolución y luego nos sometimos al sistema democrático de las elecciones. Hemos sido el único movimiento guerrillero que entrega el poder por la vía electoral: el pueblo no votó por nosotros y en el 90 entregamos el gobierno. Desde entonces estuvimos 15 años en la oposición. Pasaron tres gobiernos neoliberales donde se repitió el patrón de conducta de ese tipo de gobiernos: reformas estructurales, reformas macroeconómicas… en pocas palabras, querían privatizar todo. En ese proceso avanzan contra el seguro de protección social, que era una tradición, pero que nosotros habíamos ampliado. Apenas perdimos las elecciones, los gobiernos neoliberales eliminaron ese sistema. Cuando volvimos, en el año 2006, restituimos el sistema.

Las protestas estudiantiles de estas semanas se iniciaron precisamente porque se propusieron aplicar un recorte en esas pensiones.

Claro, pero mire. Nosotros somos una organización política que tiene la opción social por los pobres. Pero necesitamos generar riqueza, porque la organización por sí sola no puede producir riqueza. Y para poder combatir el desempleo y el hambre -que cuando volvimos era un flagelo- constituimos una política de alianzas entre los trabajadores, el gobierno y la empresa privada. Ese proyecto nació de la experiencia de alianzas que construimos durante el período que estuvimos en la oposición, que incluyó acuerdos con los jefes de la Contra, para forjar un plan de reconciliación nacional. En ese marco, establecimos que el sector privado tenía que ser la punta de lanza de la reconstrucción nacional. Por supuesto, la empresa privada se fue sumando en la medida en que los que confiaron en nosotros desde el primer momento fueron demostrados que nosotros estamos trabajando en serio y que lo que queríamos era proyectar una Nicaragua en paz, estabilidad, gobernabilidad. Esos tres elementos aseguraban el despegue económico del país. Y así fue. A los 5 años de estar gobernado llegó la reelección, hoy ya tenemos más de 50% de las empresas privadas trabajando con nosotros y la gente ve se empiezan a desarrollar proyectos económicos, como el turismo. Ya para el 2017, esas políticas nos permitieron crecer al 5% del producto interno bruto.

¿Por qué, en el marco de ese crecimiento, se decidió ajustar el seguro social?

Porque el talón de Aquiles de todo ese proceso siempre fue el seguro social. Nosotros heredamos un seguro social en bancarrota. A eso sumamos la reinserción en el sistema de los ancianos que habían sido expulsados durantes el gobierno neoliberal. Hace 2 años, los asesores financieros nos informaron que al ritmo que llevaba, en diez años el sistema iba a colapsar por la cantidad de personas que cada año pasan al retiro. Entonces empezamos a ver distintas fórmulas. Los organismos internacionales nos recomendaban elevar la edad jubilatoria, que en Nicaragua está en 60 años para los varones y 55 para las mujeres. Tenemos la tasa más baja en América Latina, pero tratamos de mantenernos así. Entonces se decidió aumentar unos puntos el aporte de los trabajadores más jóvenes, hasta los 40 años. Entonces comenzó la protesta. Salieron grupo estudiantiles de, principalmente, dos universidades privadas. El primer día de protesta se trató de explicar que no era como se presentaba, que se podía discutir. Pero a las 24 horas de iniciada las protestas, por la noche, aparecen de manera simultánea en varias intendencias del país grupos organizados con otro fin que nada tiene que ver con la protestas. Esos grupos se movían con camionetas de alta gama para hacer operaciones paramilitares. Aparecen con morteros caseros, molotov y algunos con armas cortas. Ahí queda claro que hay otra cosa, que el objetivo es destruir, quemar comercios, vandalizar locales del Frente. Ahí es cuando viene la reacción de la policía. Pero la policía no se enfrenta a los estudiantes, se enfrenta a estos grupos violentos.

Sin embargo, organizaciones de Derechos Humanos indicaron que hubo más de 60 víctimas, y que muchas de ellas eran estudiantes.

Las organizaciones de Derechos Humanos internacionales reciben información de las organizaciones que tenemos en Nicaragua. Lamentablemente, nuestros grupos de ONG de derechos humanos están totalmente financiados por instituciones no gubernamentales de Estados Unidos, por ejemplo la Freedom House. Son grupos que tienen una íntima vinculación con congresistas estadounidenses como Ileana Ros-Lehtinen y Marco Rubio. En México tienen un refrán para eso: “Quién paga los músicos les dice que canción tienen que tocar”. Es evidente que los agresores tenían un plan coordinado con organismos internacionales. CNN ha dedicado horas y horas a mostrar una cara de la moneda de lo que ocurría en Nicaragua. Un ejemplo: las empresas privadas, organizaciones religiosas de todas las órdenes convocaron a una marcha para pedir la paz. En ese mar de gente surgió un grupo con unas pancartas con supuestos desaparecidos. Uno de los que estaban en esas fotos se contactó por twitter para decir que estaba bien, estudiando en España.

Hace dos semanas, el Papa Francisco envió una carta a los obispos para que trabajaran por la paz. La misiva tuvo dos efectos: desactivó a los religiosos que encabezaban las protestas e inició un diálogo que llevó calma a las calles del país. Para el embajador Villavicencio Ordoñez, sin embargo, la amenaza sigue latente. “Aquí lo que hay es un reflujo de sectores conservadores que quieren reimponer el dominio de Estados Unidos sobre América Latina. Sabemos que gente del partido Fuerza de Acción Democrática han estado impulsando un proyecto de ley en el congreso norteamericano, llamado Nica Act, donde se busca que Estados Unidos se convierta en el juez principal por encima de las decisiones soberanas de Nicaragua, o sea una neocolonización sobre Nicaragua por parte de las decisiones políticas del congreso”.

¿Cómo se ejercería ese poder?

La ley Nica Act prevé que Estados Unidos puede fiscalizar si lo que hace nuestro gobierno es democrático o no es democrático. ¿Y quiénes son quienes envían los insumos para promover esas leyes? Los organismos de DDHH que mencionaba antes, ligados a los congresistas norteamericanos.

Es sabido que Nicaragua mantuvo y mantiene un estrecho vínculo con el gobierno de Venezuela. ¿Ve vasos comunicantes entre lo que pasó en Managua y los hechos de violencia que se registraron en Caracas el año pasado?

Bueno hace tiempo que se busca satanizar a Venezuela y su vínculo con nosotros y El Salvador y todo lo que fuimos beneficiarios del Alba. Esa campaña es articulada por los congresistas norteamericanos y la reproduce muy sutilmente CNN, que marca las pautas de publicación en muchos periódicos en todos los países de América Latina que están bajo la Sociedad Interamericana de Prensa, una sociedad que da premios a los medios que cumplen con las directrices que ellos han estado emanando. En esas informaciones falsas se basa el impulso del Nica Act. Está claro que hay una especie de interés de ciertos sectores norteamericanos para vernos a nosotros como un laboratorio de su proyecto neocolonizador y recomponer un poder hegemónico sobre Latinoamérica.

En otra época, Nicaragua fue utilizada como un laboratorio de políticas injerencistas. En su momento fue la imposición de dictaduras para detener el avance de gobiernos revolucionarios. ¿Cuál cree que es el disparador ahora?

Evidentemente hay un proceso de regresión para detener el proceso de emancipación de la Patria Grande. Mire lo que pasó en Brasil, donde se violaron los procesos institucionales para destituir a Dilma. Esas son las técnicas que están utilizando, llamadas Law Fare, que describe el hecho de utilizar la justicia para desmontar gobiernos populares. El tema es que ya no somos solo Venezuela, somos centroamérica, integrados en una confederación de centroamericanos y el Caribe, que a través del Sistema de Integración Centroamericana, que es la puerta de entrada para comerciar con Europa ¿Y quién financia todo este proyecto? Lo financia el parlamento europeo.

¿Vincula ese proceso con el intento injerencista de EEUU?

La historia demuestra que EEUU es respetuoso de las decisiones de Europa. Hasta el momento no hemos visto un intento de EEUU de sabotear la integración.

Por Juan Marino – Revista Zoom

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