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10 preguntas (que todos nos hacemos) sobre las fantasías sexuales

En el gran universo de las fantasías eróticas la imaginación es un caballo salvaje. Pero junto con el juego y el deseo de abrirse a nuevas emociones también aparecen los miedos, las dudas y las inseguridades. Aquí, los consejos del doctor Juan Carlos Kusnetzoff.

“Hace ya un tiempo que tengo la fantasía de estar con una persona de mi mismo sexo. ¿Significa que soy homosexual?”

No, no necesariamente. Es muy probable que la curiosidad y la exploración de vos mismo juegue un papel importante. Es una fantasía por el momento. En caso de llevarse a cabo deberá evaluarse, después, qué sentimientos generó y si estás interesado en que se repita o no.

“La obsesión de mi esposo porque yo me disfrace de ‘colegiala’, ¿no implica que le gusten las nenas?”

Solo implica que quiere divertirse con la fantasía. No hay que tener miedo ni asustarse con las fantasías del otro.

“Mi marido me contó que siempre tuvo la fantasía de tener relaciones conmigo pero él vestido de mujer y yo de hombre. ¿Eso sería un cambio de roles tradicional?”

No sé si “tradicional”, solo sé que es un cambio de roles auténtico. Si los dos están de acuerdo en llevar a cabo la fantasía, puede ser un momento muy gratificante para ambos.

“Fantaseo con que mi actual pareja y mi ex estén conmigo en una cama. ¿Es prudente llevar esto a cabo?”

El resultado, para decirlo rápidamente, será siempre incierto. Puede salir bien, como puede ser un fácil incendio de celos. Si tu deseo es fuerte, también pueden serlo las consecuencias. Deberás hablarlo con mucha delicadeza.

“En siete años de matrimonio nunca vi a mi marido masturbándose y me intriga. ¿Le digo que quiero verlo o es algo muy privado?”

Todo dependerá de la confianza y el estilo de la pareja. Probar no cuesta nada y si prueban juntos, mejor.

“Me enteré que mi marido me fue infiel y ahora, después de perdonarlo, me dieron ganas de sumar una tercera persona en la cama. ¿Será para vengarme o se despertó en mí una fantasía antes dormida? Estoy confundida sobre el origen de mi deseo y mis sentimientos.”

Es muy probable que la fantasía dormida se haya despertado por todo lo que implica la infidelidad y la experiencia vivida. Deberás charlarlo con tu compañero para evitar malos entendidos o que la fantasía se tome como un ajuste de cuentas.

“Estoy teniendo sexo con un compañero de facultad que me esta ‘enseñando’ sadomasoquismo, ya que siempre fue mi deseo incursionar en esa práctica. Empezamos con pequeñas mordidas y pellizcones pero ahora se pone cada vez más bruto –incluso me deja marcas– y si bien me excita también me da miedo. ¿Cómo debo controlar la situación? ¿Cuál es el límite?”

El límite varía con cada persona y cada pareja. Generalmente, la tolerancia al dolor y al daño impone el límite. Deberás conocer el límite de tu compañero y el tuyo propio, hablarlo mucho para que la experiencia sea tolerable para los dos y genere más placer que dolor.

“Me gusta tener ciber-sexo pero ya estoy llegando a los 40 años, ¿debería emprender experiencias ‘reales’ y dejar las ‘virtuales’?”

Ese “debería”, está de más. No es una exigencia: es una opción, una alternativa, una manera algo diferente de conseguir disfrutar. Y no es algo que dependa de la edad, sino de una preferencia.

“Mi nuevo compañero quiere hacer el amor en lugares públicos: una plaza, el cine, un boliche… Una o dos veces me pareció divertido, pero ahora parece no tener límites. ¿Cómo se los pongo? De lo gracioso pasó a ser incómodo, aunque no quiero ‘cortarle’ su fantasía.”

Los límites se ponen dialogando y poniéndote firme en tus preferencias, gustos o inconvenientes que se presentan con los gustos de tu compañero. Explicale que no te parece mal concretar sus fantasías y gustos, pero que también él debe respetar y entender tus limites.

“Mi novio quiere que hagamos el amor, nos grabemos y lo subamos a Internet. ¿Por qué? No entiendo qué es lo que le atrae.”

Puede haber múltiples razones, muy variables, para que él quiera grabarse en un momento de intimidad con vos. Una de las cuales, seguramente, es porque esta práctica está de moda en algunos personajes famosos. De todas formas, y sea cual fuere el origen de su fantasía, está en ambos ponerse de acuerdo para llevarla a cabo o no.

Extractos del coleccionable “Las 1000 preguntas que siempre te hiciste sobre sexo” del doctor Juan Carlos Kusnetzoff, médico psiquiatra y sexólogo.

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