La “task force” de Bullrich en el NEA tiene olor a humo Por Fernando Oz

La DEA y Homeland instalarán una base operativa en Posadas.

Alguien le vendió humo a la ministra Patricia Bullrich y la DEA aprovechó la ocasión. La idea de instalar una “task force” contra el crimen internacional y el narcotráfico en la provincia de Misiones es vieja, alucinada y ni siquiera resolvería el contrabando de productos baratos como las zapatilla truchas que aún se venden en La Salada. Y la imagen de un analista del FBI monitoreando a los militantes del Hizbulá que viven en la localidad paraguaya de Ciudad del Este y en la brasileña Foz do Iguaçu desde algún búnker en Posadas sólo puede ocurrírsele a alguien con exceso de series norteamericanas por Netflix.

Viví cuatro años en la Triple Frontera, otros cuatro en la ciudad de Posadas, y llevo 20 recorriendo cada centímetro de la extensa frontera de Misiones. El día que se desmoronaron las Torres Gemelas en Nueva York me encontraba en Ciudad del Este, comprando repuestos de computadoras a unos comerciantes libaneses. Allí conocí contrabandistas de todos los colores, espías de diferentes nacionalidades, buenos y malos integrantes de todas las fuerzas de Seguridad, militares de inteligencia que apostaban fortunas en casinos, aduaneros millonarios, políticos de nariz empolvada y ojos desorbitados, vendedores de trotyl, falsificadores de pasaportes, chinos que traficaban chinos, colombianos buscando nuevos talentos, las celdas que sabía tener la casa que ocupó la Sección Triple Frontera de la División Unidad Antiterrorismo (DUIA) de la Policía Federal en Puerto Iguazú tiempo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Y en el pie izquierdo tengo tatuados los pasos ilegales de la frontera jujeña y salteña con Bolivia.

Hasta el día de hoy nadie pudo desmantelar ninguna célula terrorista en Ciudad del Este ni en Foz. Para la mayoría de los ciudadanos que profesan alguna de las dos principales variantes del islam -en especial para los chiitas- en la región, el Hizbulá no es más que un partido político con un brazo armado; incluso algunos libaneses con importantes intereses económicos en Brasil y Paraguay lo comparan con los Montoneros y otros grupos armados del peronismo de los 70. Pero hay otro dato, que las agencias de inteligencia saben muy bien, la gran mayoría de musulmanes que viven en la Triple Frontera son sunitas y no tienen nada que ver con el Hizbulá.

En términos geopolíticos, Misiones tiene todas las característica de un Estado tapón. Se la podría comparar con Jordania, entre Israel, Irak y Arabia Saudita, o como lo que fue Afganistán en épocas de la India británica y el imperio Ruso. Para los espías, de varios países, Misiones es una suerte de dormitorio, como lo fue Casablanca bajo el control del Gobierno de Vichy. Misiones parece caerse del mapa argentino. Tiene 1.391 kilómetros de frontera, de los cuales sólo 124 lindan con el territorio nacional; 900 con Brasil y otros 367 con Paraguay. Hay 34 pasos fronterizos, en algunos casos son los puentes que cruzan sobre el cauce de los ríos quienes nos indican dónde es allá y dónde aquí, en otros casos no es más que una simple línea pintada sobre unas pocas cuadras que finalizan con montes hacia ambos lados.

Los asesores de Bullrich deberían saber que Misiones no es Colombia y menos México, que la mayoría de las drogas que ingresan al país lo hacen a través del Puerto de Buenos Aires o en vuelos privados que aterrizan en aeropuertos legales, y que jamás van a frenar el contrabando en un Estado Tapón que surgió del contrabando. También deberían saber que logísticamente y operativamente es más fácil custodiar los 124 km que tiene Misiones con Corrientes y no los 1.267 km de frontera con Brasil y Paraguay. Focalizar la seguridad en el aquel cuello de botella no significaría ceder soberanía ni desproteger a los ciudadanos. Los asesores deberían decirle a la ministra que pongan el ojo la isla Yacyretá, o en la isla Apipé Grande. Una “task force” en Posadas no es más que un buen negocio, como los operativos falsos que se hacen para mejorar las estadísticas.

Nota publicada en el diario Ambito Financiero

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