Artistas francesas cuestionan a Oprah Wimphey: “No al puritanismo sexual”

Catherine Deneuve y otras cien mujeres, contra el “puritanismo” sexual del movimiento feminista MeToo. Lo acusan de promover un clima “totalitario” y socavar la libertad sexual. 

La ola de denuncias y acusaciones por abusos sexuales de todo tipo contra el productor de Hollywood Harvey Weinstein generó en los Estados Unidos el movimiento #MeToo, que, encabezado por lasúperestrella de la televisión norteamericana Oprah Wimphey, procuraba que cada mujer hiciera pública la situación de la cual había sido víctima.

Anteanoche, la participación de la propia Oprah en la entrega de los premios Golden Globe tuvo una repercusión mundial tan enorme que convirtió a la propia Oprah en una verdadera presidenciable. Sin embargo, su método para reclamar por los derechos de las mujeres ha sido duramente cuestionado. Encabezadas nada menos que por la legendaria actriz Catherine Deneuve, un grupo de artistas e intelectuales francesas salieron a cuestionar la campaña de Oprah porque, consideran, esconde “el regreso a una moral victoriana”.

“La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, afirman las autoras de este manifiesto, que se publicó en el diario francés Le Monde. “Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices”, aseguran las firmantes, para quienes la campaña de Oprah ha tenido un efecto contrario al deseado, en la medida en que convirtió a las mujeres en “pobres indefensas bajo el control de demonios falócratas”.

Entre las firmantes del manifiesto francés aparecen la mencionada Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la cineasta Brigitte Sy, la editora Joëlle Losfeld, la artista Gloria Friedmann y la ilustradora Stéphanie Blake. El manifiesto se da a conocer luego de que el movimiento Time’s Up, apoyado por alrededor de 300 actrices, lograra que prácticamente todos los nominados e invitados acudieran a la ceremonia de los Globos de Oro vestidos de negro para expresar su protesta contra las agresiones sexuales.

Entre las impulsoras del manifiesto hay algunas críticas del feminismo como la filósofa Peggy Sastre, autora del ensayo “La dominación masculina no existe”, o la escritora Abnousse Shalmani, que escribió: “El feminismo se ha convertido en un estalinismo con todo su arsenal: acusación, ostracismo, condena”. La periodista Élisabeth Lévy calificó como “infecto” el movimiento que se inició con los hashstags #MeToo o #balancetonporc (“denuncia a tu cerdo”). “No creo que sea la forma más adecuada de cambiar las cosas. ¿Después qué vendrá? ¿’Denuncia a tu puta’? Son términos muy excesivos. Y, sobre todo, creo que no resuelven el problema”, había dicho Deneuve. 

El manifiesto cuestiona las denuncias registradas en las redes sociales como “una campaña de delaciones y acusaciones públicas hacia individuos a los que no se deja la posibilidad de responder o de defenderse”. Y agrega: “Esta justicia expeditiva ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su oficio, obligados a dimitir […] por haber tocado una rodilla, intentado dar un beso, hablado de cosas intimas en una cena profesional o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer que no sentía una atracción recíproca”, dicen en una solicitada. Al mismo tiempo advierten el regreso de una “moral victoriana”oculta bajo “esta fiebre por enviar a los cerdos al matadero”, que no beneficiaría la emancipación de las mujeres, sino que estaría al servicio “de los intereses de los enemigos de la libertad sexual, como los extremistas religiosos”.

 “Algunos editores nos han pedido […] que hagamos a nuestros personajes masculinos menos ‘sexistas’, que hablemos de sexualidad y amor con menos desmesura o que convirtamos ‘los traumas padecidos por los personajes femeninos’ en más explícitos”, denuncian, y recuerdan como caracterísiticos de cierto “clima de época” el pedido de retirar un cuadro de Balthus de una muestra del Metropolitan de Nueva York o la oposición a una retrospectiva del cineasta Roman Polanski en París.

“El filósofo Ruwen Ogien defendió la libertad de ofender como algo indispensable para la creación artística. De la misma manera, nosotras defendemos una libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual”, dicen las cien firmantes del manifiesto. “Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio a los hombres y a la sexualidad”.Las asociaciones feministas de Francia atacaron el texto en las redes sociales. La asociación Osez le féminisme lo consideró“indignante” y señaló que “a contramano de la toma de conciencia actual, algunas mujeres defienden la impunidad de los agresores y atacan a las feministas”.

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